La locación es en el hermoso e histórico valle del Dordoña, en Francia.
Ahí, un equipo de estudiantes de arqueología y su profesor, están trabajando
intensamente para descubrir y, posteriormente, restaurar las ruinas de dos
castillos del Siglo XIV.
Para el profesor Edward Johnston el proyecto representa la culminación de
todos sus sueños. Con la ayuda del profesor adjunto, André Marek, de Chris
y de sus alumnos Kate, Stern y Francois, el maestro Edward ha logrado
grandes progresos, y no sólo en la excavación del castillo de La Roque, sino
también en la de un monasterio y otras edificaciones del pueblo cercano de
Castlegard.
Sin embargo, el profesor Johnston tiene algunas sospechas sobre el
benefactor de la excavación, la empresa International Technology Corporation
(ITC), encabezada por Robert Doniger, por lo cual se dirige a Nuevo México,
en busca de una respuesta a sus dudas.
Mientras él está afuera, sus estudiantes descubren una cámara que lleva
sellada ¡más de 600 años!. Mark y Kate logran entrar desde arriba y justo
antes de que se hunda el techo, descubren dos cosas: un lente bifocal y una
nota suplicando ayuda, fechada el 2 de abril de 1357, escrita por el
profesor Johnston.
Los estudiantes se dirigen también a Nuevo México para saber qué ha
pasado con su maestro y es ahí donde conocen el nuevo artefacto de la ITC,
una máquina que puede transportar no sólo objetos, sino también seres vivos
a través de universos paralelos y los envía para tratar de rescatar al
profesor Johnston, acompañados de dos guías y un guardia.
Según lo describen los ingenieros de la ITC no se trata de un viaje en el
tiempo como tal, sino de manipular lo que ellos describen como "multiversos"
(universos paralelos donde eventos que suceden en uno pueden alterar otros
universos).
Los viajeros en el tiempo deben introducirse primero en una cámara,
completamente desnudos, donde serán escaneados para ahorrar tiempo a la hora
de hacer la transportación. Al introducirse en la cámara de transportación
los viajeros son "codificados", destruidos y enviados al "multiverso"
programado, mediante un agujero de gusano, donde son reconstruidos.
El riesgo de las transportaciones entre universos radica en que se pueden
perder algunos datos de los viajeros, resultando en errores de codificación
en cada viaje, lo cual es gradual e irreversible. Los daños al principio son
pequeños, como algunos vasos sanguíneos que de pronto encuentran una
interrupción en su longitud en lugar de ser un conducto contínuo. Mientras
más viajes se hagan, mayores son los daños en los viajeros.
A fin de aclarar un poco esto, usemos como ejemplo un archivo en formato
JPG, que al no estar comprimido muestra una imagen nítida. Sin embargo, se
comprime para ahorrar tiempo de transferencia y mientras mayor sea el rango
de compresión, menor será la calidad de la imagen. Así mismo, los cuerpos de
los viajeros con cada transportación es como si se les aplicara un rango de
compresión mayor, hasta que los defectos físicos puedan causarles la
muerte.